De la solicitud al embarque: cómo se arma cada pedido
El recorrido no cambia demasiado entre un cliente que exporta quinua en sacos y otro que despacha una prensa hidráulica de 900 kg. Lo que sí cambia es el tipo de parihuela, el secado y el refuerzo. Este es el orden real de trabajo en planta, con los puntos donde conviene decidir antes de que la carga llegue al patio.
Revisión de la carga y del destino
Antes de cotizar pedimos peso por bulto, tipo de apilado y país de destino. Una parihuela de 1200x800 mm con pino seco no se comporta igual si el contenedor va a Rotterdam en invierno que si se queda en almacén de Callao. Con esos datos definimos espesor de listones y si hace falta base reforzada.
Secado controlado de la madera
La madera entra a cámara hasta bajar de 15% de humedad. Es el paso que más se salta la gente y el que después genera rechazos por hongos o deformación en tránsito largo. Trabajamos con pino y eucalipto según disponibilidad, y dejamos registro del lote para trazabilidad.
Tratamiento térmico NIMF 15
El núcleo de la madera llega a 56 °C durante al menos 30 minutos. Cada parihuela sale con el sello NIMF 15 grabado y legible, requisito que revisan las autoridades fitosanitarias en destino. Si el cliente necesita el certificado del lote, se entrega junto con la guía de despacho.
Armado de cajas y esquineros
Para maquinaria se construye caja cerrada con tacos internos y amortiguación según el equipo. En carga paletizada sumamos esquineros de cartón prensado o madera para que el fleje no corte las aristas. Todo se dimensiona sobre la carga real, no sobre un catálogo fijo.
Verificación y despacho a puerto
Antes de salir se revisa apilado estático, marcado y sujeción. Coordinamos el recojo en planta o la entrega en el terminal según el calendario del embarque. Si el buque adelanta, avisamos con la anticipación que permita rearmar el lote.
Para ver el detalle técnico de cada línea de producto, revisa capacidades de fabricación o escríbenos desde soporte con las medidas de tu carga.